En el almacenamiento logístico y la rotación de carga, la selección de contenedores impacta directamente los costos y la eficiencia. Como opciones comunes, las cajas de plástico y las cajas de madera tradicionales difieren significativamente en durabilidad, economía, aprovechamiento del espacio, etc. Comprender estas diferencias ayuda a las empresas a evitar decisiones equivocadas.
En primer lugar, la durabilidad y los costos de mantenimiento. Las cajas de madera tradicionales son sensibles a la temperatura y la humedad: se enmohecen al estar húmedas y se agrietan al secarse. Tras un solo uso, suelen necesitar reparaciones (por ejemplo, clavar tablones o lijar rebabas) y su tasa de reutilización es baja (normalmente de 2 a 3 veces). Las cajas de plástico, fabricadas con HDPE, resisten altas y bajas temperaturas (de -30 °C a 70 °C) y la corrosión, sin moho ni grietas. Pueden reutilizarse durante 5 a 8 años, con costos de mantenimiento a largo plazo un 60 % inferiores a los de las cajas de madera.
En segundo lugar, el espacio y la eficiencia del transporte. Las cajas de madera vacías no se pueden comprimir y tienen una altura de apilamiento limitada (propensas a volcarse): 10 cajas de madera vacías ocupan 1,2 metros cúbicos. Las cajas de plástico se pueden encajar o plegar (en algunos modelos); 10 cajas vacías ocupan solo 0,3 metros cúbicos, lo que reduce los costes de transporte de devolución de cajas vacías en un 75 % y triplica la eficiencia del almacenamiento en almacén. Esto es especialmente adecuado para situaciones de alta rotación.
El respeto al medio ambiente y el cumplimiento normativo tampoco pueden ignorarse. Las cajas de madera tradicionales suelen utilizar madera desechable, lo que requiere la tala de árboles. Algunas exportaciones requieren fumigación (un proceso que requiere mucho tiempo debido a los residuos químicos). Las cajas de plástico son 100 % reciclables y no requieren fumigación para el transporte internacional; cumplen con las políticas ambientales y simplifican el despacho de aduanas.
Por último, seguridad y adaptabilidad. Las cajas de madera tienen rebabas y clavos afilados que rayan fácilmente los productos o a los trabajadores. Las cajas de plástico tienen bordes lisos sin partes afiladas y se pueden personalizar (por ejemplo, con separadores o áreas de etiquetado) para albergar dispositivos electrónicos, productos frescos, piezas mecánicas, etc., lo que ofrece mayor versatilidad.
Hora de publicación: 17 de octubre de 2025
